Maquinaria Agricola
Los seres humanos son muy ineficientes. Es sabido que la fuerza que puede hacer un hombre equivale a la décima parte de su propio peso. En cuanto a la energía suministrada por los animales, se puede decir que el 85% de la energía aplicada en la agricultura en los países en desarrollo tienen origen animal, entre los animales de tiro, son los caballos los que desarrollan un mayor esfuerzo de tracción con relación a su peso (15 %), y durante breves periodos de tiempo pueden desarrollar una fuerza igual a la mitad de su peso, por consecuencia, el hombre como los animales proveen un valor casi nulo como fuentes primarias de potencia. El trabajo del hombre y de los animales con los rudimentarios aperos que utilizaban sólo permitía que un operario agrícola produjera alimentos para 2 o 3 personas más. Al aumentar la población mundial esto fue insostenible, lo que llevó al hombre a la mecanización de las tareas agrícolas.
Lo que nos lleva a:
La evolución de la maquinaria agrícola en el siglo XX ha sido tan espectacular que, de los tres grandes avances habidos a lo largo de la historia de la maquinaria agrícola, dos de ellos podemos considerar que marcan el comienzo y el fin del siglo XX.
El primer avance fundamental se dio el día en que el hombre que removía la tierra golpeándola con una herramienta tipo azada decidió avanzar con ella introducida en el suelo venciendo la fuerza de tiro. Nació así el arado en un tiempo indeterminado de la prehistoria. Esa primera máquina y las pocas que en muchos siglos después se diseñaron para trabajar la tierra estaban accionadas por esfuerzo muscular, ya fuera el del hombre o de los animales de tiro. El siguiente paso decisivo, que libra al hombre de la necesidad de contar con fuerza muscular para trabajar el campo, se dio al aplicar a la agricultura la energía generada por motores que consumen combustibles. Aunque a lo largo del siglo XIX se construyeron máquinas de vapor estacionarias denominadas locomóviles que, mediante un juego de cables y poleas, conseguían tirar de los arados, su uso fue escaso y los agricultores no se libraron de seguir con su collera de muías o yunta de bueyes. Sin embargo, la construcción del primer tractor con motor de combustión interna, debida a Froelich en 1892, marca el inicio de la actual tractorización. A partir de ese momento, tanto el tamaño de las máquinas como el de la superficie trabajada por un agricultor pueden crecer, porque es la energía desarrollada por un motor la que realiza los esfuerzos necesarios. Esta fecha de 1892 podemos considerarla el inicio del siglo XX en maquinaria agrícola. Por último, en época reciente estamos asistiendo al empleo de dispositivos electrónicos e informáticos en las máquinas, los cuales miden diversas variables relativas al trabajo que desarrolla, guardan la información en registros e, incluso, deciden cómo debe comandar la máquina. No sólo estamos liberados de realizar esfuerzos, sino también de mantener toda nuestra atención en el trabajo y tomar decisiones en función de las características del terreno, cultivo, etc. Estas técnicas, que a nivel de investigación y prototipo existen desde los años 90, marcan el inicio del siglo XXI en el que es de esperar que se difundan. Por tanto, ya tenemos encuadrado el siglo XX como el periodo comprendido desde que el esfuerzo para trabajar la tierra deja de ser muscular hasta que el cerebro que toma las decisiones podrá dejar de ser humano.
El primer tractor fue el construido por Froelich. Tenía un motor de gasolina de 20 CV, tracción a las ruedas traseras metálicas y dirección en las ruedas delanteras. Estaba preparado para transmitir energía desde una gran polea. Pronto se vio la ventaja de tener tractores que consumen gasolina o gasóleo sobre la anterior técnica de generar energía en las grandes locomóviles que quemaban carbón y necesitaban también agua para transformarla en vapor. Para poder agarrarse bien al suelo y hacer esfuerzos de tracción, en 1904 Holt inventó el tractor de cadenas. Ese primer tractor tenía cadenas motrices detrás, y una rueda directriz delantera. En 1913 se alargaron las cadenas hasta ocupar todo el lateral del tractor, y se introdujo el sistema de dirección mediante embrague y freno para cambiar la velocidad de una cadena respecto de la otra. Al acabar la primera guerra mundial, los vehículos bélicos se reconvirtieron en tractores, lo cual hizo que surgiera un gran número de fabricantes entre las empresas que se habían dedicado a otro tipo de vehículos. Hacia 1920 había una gran diversidad de modelos que diferían en el número de ruedas motrices (una. dos, tres o cuatro), e incluso surgieron en Francia los primeros tractores estrechos y zancudos para trabajar en las viñas. La toma de fuerza se empezó a instalar de serie en 1918, y en 1922 se normalizó el tamaño, velocidad de giro y número de estrías que debía tener. Aunque hubo intentos previos de dotar al tractor de un sistema elevador que pudiera levantar y bajar a voluntad los aperos enganchados a sus brazos traseros, ninguno triunfó hasta que Ferguson inventó en 1935 el sistema elevador que permite regular a voluntad la altura de los brazos elevadores, y adaptar la posición del apero a las condiciones de trabajo. Por esa misma época de los años 30 empezó la instalación de neumáticos de baja presión en los tractores. El Final de la segunda guerra mundial supuso otro salto tecnológico que afectó a los tractores agrícolas. El tractor de esa época ya tenía una estructura o "silueta" semejante a la actual, y las innovaciones incorporadas han servido para aumentar sus prestaciones, facilitar la conducción y aumentar la seguridad y comodidad del conductor. Algunos hitos han sido la instalación en 1952 de la primera dirección asistida, la normalización de los acoplamientos rápidos hidráulicos en los años 70 o la obligatoriedad de que los tractores lleven cabina de seguridad, vigente en España desde 1979. Si en lugar de contemplar la evolución mundial, nos detenemos en la tractorización de España, vemos que en la primera mitad de siglo era escasísima. En 1945 se creó el registro de tractores, por lo que desde entonces tenemos estadísticas fiables. En ese año se censaron en toda España 59 tractores agrícolas, pero el número empezó a crecer y en 1949 se alcanzaron los 10.000 tractores, cuya potencia media no llegaba a los 30 CV. El número creció espectacularmente en los años 60, llegando a principios de los 70 a 300.000.
Efectos negativos de la mecanización agrícola.
Inevitablemente la utilización de maquinaria agrícola así sea con labranza cero causa perjuicios en el suelo, como son, la perdida de este por erosión, y degradación física que terminan en daño de su estructura produciendo costras en la superficie, capas compactas en su interior que reducen las tasas de infiltración de agua y circulación de gases, afectando directamente el crecimiento de las plantas. La afectación de la labranza depende directamente del tipo del suelo, sus características físicas (Textura, estructura, porosidad, etc.) y de los contenidos de humedad en el suelo, por eso cada vez que se requiere una intervención tipo labranza, se debe preguntar, cuál es el problema y como se puede controlar en la forma que menos afecte al suelo. A Continuación mencionamos algunos de los problemas que se pueden ocasionar al medio por el mal uso de la maquinara agrícola.
• Alteración del equilibrio natural del suelo de sus componentes físicos, quimicos y biológicos, que disminuye su capacidad productiva.
• Cuando se deja descubierto el suelo entre la cosecha y la siembra de un nuevo cultivo, las radiaciones solares directas matan la macro y micro flora y fauna del suelo, el impacto directo de las gotas lluvias rompe los agregados del suelo en finas partículas que taponan los poros causando en costramiento superficial que impide la circulación del aire y la infiltración del agua.
• La falta de infiltración del agua en el suelo causa escorrentía, produciendo perdida de suelo por erosión hídrica y problemas muchos mas graves, como la reducción de los niveles freáticos o la formación de cárcavas por mencionar solo algunos.
• Sistemas de labranza donde se voltea el suelo con el argumento de enterrar las malezas no tiene validez cuando esta operación se realiza cada periodo, porque de esta forma se lleva la misma cantidad de semilla de malezas a la superficie. El uso del arado se justificó en situaciones de limitada fuerza de tracción y con equipos sencillos para la siembra, que necesitan una superficie limpia del suelo.
• La operación de pulverizar o desmenuzar los terrones para formar una capa o cama fina para la semilla, en especial en cultivos de semillas muy pequeñas, tiene graves consecución, al destruir la estructura del suelo, taponar los macro y micro poros reduciendo la circulación de los gases y la infiltración del agua.
• La presión que ejercen los tractores a través de sus sistemas de rodamiento (llantas, orugas, cadenas, etc.), lo mismo que los implementos (arados, Maquinaria y Mecanización Agrícola UNAD 34 rastrillos, sembradoras, cultivadoras, y cosechadoras) forman capas compactas impermeables que impiden la circulación del aire y del agua, afectan la vida de la flora microbiana y el desarrollo de las raíces de las plantas.
• La contaminación que causa el ruido de los motores, la vibración que produce el movimiento de las máquinas, equipos y herramientas, la expulsión de residuos de la combustión y lubricación de los motores y equipos, inciden directamente en el equilibrio de los ecosistemas o agroecosistemas, afectando directamente la vida de la flora y la fauna.
Ahora además de pensar en los servicios que brinda la maquinaria también se preocupa la industria por producir automóviles cómodos, seguros y efectivos.
La serie 30 de John Deere, que apareció en la década de los 50, ofrecía detalles que atendían la comodidad de trabajo del conductor, tales como asientos mejorados, toma de fuerza independiente, dirección hidráulica y gran habitáculo para la conducción. Tractores con asientos amortiguadores. A partir de la década de los 60 la ergonomía de los tractores agrícolas fue en aumento, la práctica totalidad de los tractores se construyen con motores diesel, los cambios de marchas han sido perfeccionados y los sistemas de tracción mejorados. La siguiente foto muestra un tractor de concesión especial para las modernas plantaciones de frutales de la firma KUBOTA, el modelo M 7030 F, con asiento amortiguador de vibraciones y con fácil y cómodo acceso al volante y a las palancas de cambios y a los pedales. Tractor 2 R.M. con dirección asistida. Con tracción a las cuatro ruedas, es el modelo L 2550 de Kubota que tiene un motor de cuatro cilindros, cuatro tiempos, inyección directa, 1935 cm3, y un régimen de giro nominal de 2600 r.p.m. Este tractor está provisto de toma de fuerza independiente, enganche tripuntal con control hidráulico de elevación, dirección asistida hidráulicamente, frenos de disco en las ruedas traseras, equipo eléctrico completo de 12 voltios y asiento del conductor con suspensión y posición regulable. Tiene un peso de sólo 1120 Kg y un panel de instrumentos que permite un continuo y cómodo control de funcionamiento de la máquina durante su trabajo. Tractor 4 R.M. con dirección hidráulica. La serie 30 de tractores Kubota dedicó una importante atención al confort del conductor. Cabina insonorizada, asiento con suspensión y gran visibilidad y amplitud del habitáculo fueron sus retos. Tractor 4 R.M. con cabina de seguridad.
CLASIFICACIÓN DE LOS TRACTORES
• Según su sistema de rodadura los tractores se pueden clasificar en:
• Tractores de dos ruedas motrices (2 R.M.): Tractor 2 RM con cabina aislada y panorámica.
• Tractores de cuatro ruedas motrices (4 R.M.): Tractor con cuatro ruedas motrices desiguales.
• Tractores con cuatro ruedas motrices iguales.
Hoy en día los equipos de maquinaria suelen variar al igual que sus precios ya que hay para todo tipo de trabajos y así es el costo dependiendo su utilidad y tamaño.
Maquinaria agrícola de la actualidad





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